Después de poco tiempo, vinieron tiempos difíciles y con "la ayuda" de la familia, la empresa de lejía quebró. Completamente arruinados y repudiados, Núria volvió a coser camisas y pespuntes. Jaume, olvidado por su familia, buscaba desesperadamente cómo ganarse la vida.
Pero no todo eran malas noticias. Un 23 de abril nacía en Tarragona una niña llamada Rosita, fuerte, morena y con los ojos grandes y los labios carnosos. Era luchadora y sufridora, ya que casi no lloró al nacer. Había heredado el caracter fuerte de su padre y la frescura de su madre. |